Cómo medimos, y qué puedes esperar.
Te mostramos exactamente qué medimos, cómo y en qué plazos. Sin promedios inflados ni promesas sin número.
Cuatro números. Cada semana. Sin excepción.
No medimos seguidores ni “me gusta”. Medimos lo que mueve tu negocio. Estos cuatro van en cada reporte, sea una clínica, un restaurante o un hotel.
El número parte de tu realidad, no de un promedio.
No prometemos un porcentaje genérico. Medimos tu línea base en el diagnóstico, y todo se compara contra ese punto.
Línea base. En el diagnóstico medimos de dónde vienen tus clientes hoy y cuánto te cuesta cada uno. Ese es el punto cero.
Seguimiento semanal. Cada semana registramos los cuatro números y los comparamos contra la línea base. El avance se ve, no se promete.
Antes y después. Al cierre de cada etapa documentamos el cambio con datos. Sin redondeos convenientes ni promedios inflados.
Plazos honestos, no promesas.
El canal propio queda operando y aparecen las primeras conversaciones directas. El reporte semanal arranca aquí.
El sistema toma ritmo. El costo por cliente se estabiliza y la dependencia empieza a bajar de forma medible.
El canal propio sostiene una parte real de tu demanda. A partir de aquí, optimizamos y expandimos lo que funciona.
Los plazos varían según el punto de partida de cada negocio. Por eso empezamos midiendo, no prometiendo.
Tu primer número es la línea base.
La auditoría mide de dónde vienen hoy tus clientes y cuánto te cuestan. Desde ahí se mide todo lo demás.